
A lo largo de esta noche y hasta mañana a eso de las 6 ó las 7 se despejará la duda sobre quién será el próximo titular del cargo polÃtico más importante del mundo.
¿Quién serÃa mejor presidente, el viejo o el mulato? Bueno, a primera vista ciertamente Obama da mejor impresión, cautiva con su voz y encandila con su presencia. “A primera vista” serÃa de hecho la única vara de medir si fuéramos como el lector medio de cualquier periódico progre europeo o el televidente de cualquier noticiario. Llevan tantos meses alimentando el mito que han convertido a Obama en un cansino icono como no ha habido otro desde el Ché.
Sin embargo, tras un primer análisis superficial la cosa cambia. A decir verdad, después de rascar un poco, se descubren en McCain muchos más principios -esto es, más programa- que los que adornan a su rival. Preguntando a cualquier europeo medio sobre las propuestas de Obama que más le convencen, seguramente la mayorÃa no sabrÃan qué contestar, y tan sólo una pequeña parte te hablarÃa de su idea de retirar las tropas de Irak, desconociendo quizás que esa retirada se harÃa de forma lenta y progresiva, muy al estilo de lo que Nixon hizo en Vietnam, y además trasladando esas tropas a Afganistán, es decir, cambiando peones de fila dentro de una misma partida. Vamos, lo que ya tenÃa pensado Bush.
Pero no nos quedemos en un primer análisis, vayamos más allá. ¿Qué es lo que hace que estas elecciones de un paÃs extranjero interesen tanto? Evidentemente el potencial económico y militar de Estados Unidos, asà que es de recibo pensar -y de hecho es cierto-, que lo que más interesa a Europa en general y a España en particular es la polÃtica económica y la polÃtica defensiva que emprenda el nuevo presidente.
La polÃtica defensiva se centrará en el ya mencionado Irak, al menos en la primera parte del mandato, y es precisamente el paÃs asiático donde se fijan las principales diferencias entre ambos candidatos en polÃtica exterior. Mientras que para Obama lo realmente prioritario es el reforzamiento del frente afgano, para McCain la situación en Irak no es ni mucho menos la ideal para un abandono inmediato. En este caso parece bastante más razonable la propuesta del senador por Arizona, el cual merece al menos un voto de confianza máxime teniendo en cuenta que fue uno de los principales crÃticos con la administración Bush durante la primera fase de la guerra y uno de los mayores defensores de la nueva estrategia que tan buenos resultados está dando, una vez relevado Rumsfeld de su inmerecido cargo.
En EconomÃa, las cosas no son como en un principio pudiera parecer. No al menos tras un breve vistazo. Si bien McCain no es evidentemente un estatista, se ha echado de menos una mayor defensa del libre mercado en estos tiempos de crisis, tal vez porque pensaba, erróneamente, que el elector americano le daba eso por descontado. Obama a su vez no es un izquierdista al estilo europeo, sin embargo asustan sus anunciadas trabas al comercio. En realidad, paradójicamente, todo esto no es tan importante.
Tras echar un vistazo a los asesores de ambos, llama la atención, como dice David Friedman, el hecho de que entre los principales asesores económicos de Obama se encuentren expertos de la liberal Escuela de Chicago. Además, y esto es lo principal, la polÃtica económica se va a ver muy limitada durante el siguiente mandato por las dos cámaras, muy probablemente demócratas -y esto sà podemos afirmar que es peligroso, más que Obama en sÃ-, y por la Reserva Federal, principal articuladora de la polÃtica monetaria, de tanta importancia en esta crisis.
En definitiva, un abanico presidencial en el que ninguno es exactamente lo que en principio parece, si bien Obama se presenta como una incógnita bastante mayor que McCain. Y eso siempre es peligroso, a pesar de que en realidad el nivel de ambos es más bajo del que podrÃa esperarse.