Tras los resultados acaecidos en los comicios autonómicos vascos, que por primera vez parecen dar lugar a una alternativa real al nacionalismo en el parlamento vitoriano, es Zapatero quien debe mover ficha en favor del cambio, lo cual da bastante miedo, por dos razones: la primera porque el Presidente ha demostrado en numerosas ocasiones moverse únicamente en función de sus cálculos electorales, y no sabemos por dónde le dará el aire esta vez, y la segunda porque su antaño temible brazo mediático ya empieza a insinuarle que tal vez lo mejor sea seguir dejándole hacer al PNV.