“I suppose, Mr. Paine, when a fella bucks up against a big organization like that, one man by himself can’t get very far, can he?”
(“Supongo, Señor Paine, que cuando un chico se enfrenta contra una gran organización como ésta, un hombre por sí solo no puede llegar muy lejos, ¿no es así?“)
El senador Jefferson Smith, interpretado por un genial y jovencísimo James Stewart, a punto de derrumbarse ante la corrupción y la mentira a la que se enfrenta en Mr. Smith goes to Washington.
Aunque parezca mentira, las tomas de posesión multitudinarias en Washington no han empezado con Obama. Y si dicen eso en Cuatro o en La Sexta, están mintiendo.
La flamante pero ya muy discutida ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, ha declarado esta mañana que una de sus principales intenciones es “ordenar internet”.
No sé si da más miedo la ingenuidad de tal manifestación, el desconocimiento que demuestra de lo que es la Red, o lo siniestro de la intencionalidad.
Ésa es la posibilidad con la que asusta Walt Disney en los primeros minutos de este curioso corto de animación producido en plena Segunda Guerra Mundial, titulado Der Fuehrer’s Face, y anterior al conocimiento por parte de Occidente de la Solución Final al problema judío.
Pero pronto comienza a quedar claro que no se trataba sino de una furibunda crítica contra el enemigo nacionalsocialista. Al final del vídeo, observamos ya con más tranquilidad a un pato Donald más americano que las alitas de pollo.
Parece como si Zapatero intuyera que en los próximos años los escasos éxitos que le aguardan a nuestro país vayan a ser todos en el plano deportivo, y se frote las manos pensando en la cantidad de fotos que le esperan, rodeado de campeones y héroes; nada que ver con el saliente Solbes, que se ha ganado a pulso el título de peor ministro de Economía de la democracia.