
Si algo me resulta sospechoso del nuevo gobierno que no se hubiera filtrado ya, es que la Secretaría de Estado para el Deporte salga del Ministerio de Educación y pase a depender directamente de la Presidencia.
Parece como si Zapatero intuyera que en los próximos años los escasos éxitos que le aguardan a nuestro país vayan a ser todos en el plano deportivo, y se frote las manos pensando en la cantidad de fotos que le esperan, rodeado de campeones y héroes; nada que ver con el saliente Solbes, que se ha ganado a pulso el título de peor ministro de Economía de la democracia.