Gestión básica de requisitos

A partir de las nociones que he adquirido a lo largo de la carrera y los primeros años de trabajo sobre Gestión de Requisitos de software, y empleando el marco que proporciona CMMI -concretamente el área de proceso REQM- para la realización a un nivel básico de este proceso vital en el ciclo de desarrollo, dejo aquí unas notas sobre cómo realizar la gestión de requisitos de modo que se cumplan unos criterios mínimos de calidad:

1º Entender los requisitos: Plántate delante de cada requisito como si fuera uno de aquellos problemas de física del colegio. Siéntate, ponte a estudiarlo, consulta otros documentos, pide ayuda, especialmente a la persona que lo detectó y/o lo propuso, y no lo des por cerrado hasta que no estés absolutamente seguro -y otra persona así lo haya verificado- de que el requisito está entendido y de que están claras las razones por las que lo aceptas o lo rechazas.

2º Obtener el compromiso con los requisitos: Sabiendo como sabemos que los requisitos son un entorno cambiante, siempre hay que tener bien claro cómo nos impacta la incorporación de un cambio o la agregación de un nuevo requisito. Documenta los cambios que van surgiendo: que quede bien claro quién propone los cambios, quién los acepta, quién los desarrolla, quién los prueba y cómo queda el proyecto antes y después del cambio. Un requisito no debe incorporarse hasta que no haya sido mínimamente negociado.

3º Gestionar los cambios en los requisitos: Mantente abierto a los cambios, porque los cambios no son un marrón, sino que son propuestas que añaden valor al producto desde el punto de vista del cliente. Esto no significa que debas aceptar cualquier cambio, especialmente sin evaluar antes su impacto en colaboración con la fuente del propio cambio y con el equipo de desarrollo. Simplemente se trata de enfocar los cambios en los requisitos como un proceso de mejora continua del producto. Asesórate a la hora de estimar su impacto, no solo con el juicio de expertos sino sobre todo echa mano de experiencias pasadas con incidencias similares. Ah, y algo muy importante: guarda la historia de los cambios, versionando los requisitos para que se pueda ver cómo ha evolucionado cada uno a lo largo del proyecto.

4º Mantener la trazabilidad bidireccional de los requisitos: Es conveniente saber en cada momento de dónde viene y adónde va cada requisito. Los requisitos técnicos, esos que metes en fichas y que lucen un aspecto más o menos estructurado, detallando su importancia, urgencia, etc., deben tener su correspondencia con alguna línea o punto del documento de especificaciones que envía el cliente. Además, conviene que la relación entre los propios requisitos técnicos esté a su vez documentada y que se sepa de dónde vienen los productos de trabajo. Una forma habitual de afrontar todo este lío es mediante la matriz de trazabilidad, pero a mí me parece un tanto confusa y difícil de mantener. Prefiero que este tipo de relaciones vengan detalladas dentro de la ficha de cada requisito, al estilo de lo que propone la herramienta REM. Si consigues tener bien definida y mantener actualizada la trazabilidad, resultará más sencillo saber qué elementos se ven impactados cuando ocurre algún cambio. La trazabilidad se puede llevar a varios niveles, en función de tus necesidades.

5º Asegurar que los productos de trabajo cumplan con los requisitos: Realiza auditorías periódicas que aseguren que lo que se está desarrollando esté de acuerdo con lo que se pedía. A partir de estas auditorías -que no debemos confundir con las pruebas- se deben lanzar acciones correctivas a las inconsistencias detectadas. Lógicamente estas auditorías deben ser realizadas por alguien independiente al desarrollo de los requisitos a evaluar. Vamos, que no vale auditarse a uno mismo.

Si se quiere avanzar más en la gestión de los requisitos existe un área de proceso en CMMI -concretamente la de Requirements Development, del nivel 3- que detalla una serie de prácticas adicionales que completan la gestión en varios aspectos, si bien estos cinco puntos son los que se consideran necesarios y suficientes para adquirir un nivel de madurez aceptable en el tratamiento de los requisitos.

Una guía que me ha parecido muy completa a pesar de su tamaño relativamente reducido es la que proporciona el INTECO, y que se puede ver en el siguiente enlace: [pdf].

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